La fiesta principal de
los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de
junio tan atrás como en el tercero o cuarto siglo.
La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de
Filócalo coloca esta nota en la fecha - "III. Kal.
Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et
Basso Cose." (=el año 258) . El "Martyrologium
Hieronyminanum" tiene, en el Berne MS., la siguiente
nota para el 29 de junio: "Romae via Aurelia natale
sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in
Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in
catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco
consulibus" (ed. de Rossi--Duchesne, 84).
La fecha 258 en las
notas revela que a parir de ese año se celebraba la
memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la
Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano
fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los
Apóstoles fueron trasladado allí (ver arriba). Más
tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las
tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los
restos fueron restituidos a su anterior lugar de
descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los
de Pablo la iglesia en la Vía Ostiensis.
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En el sitio Ad Catacumbas se
construyó, tan atrás como en el siglo cuarto, una iglesia en
honor de los dos Apóstoles. Desde el año 258 se guardó su
fiesta principal el 29 de junio, fecha en la que desde
tiempos antiguos se celebraba el Servicio Divino solemne en
las tres iglesias arriba mencionadas (Duchesne, "Origines du
culte chretien", 5ta ed., París, 1909, 271 sqq., 283 sqq.;
Urbano, "Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom an
Anfang des 5. Jahrh.", Leipzig, 1901, 169 sqq.; Kellner, "Heortologie",
3ra ed., Freiburg, 1911, 210 sqq.). La leyenda procuró
explicar que los Apóstoles ocupasen temporalmente el
sepulcro Ad Catacumbas mediante la suposición que, enseguida
de la muerte de ellos los Cristianos del Oriente deseaban
robarse sus restos y llevarlos al Este. Toda esta historia
es evidentemente producto de la leyenda popular.
Una tercera festividad de los
Apóstoles tiene lugar el 1 de agosto: la fiesta de las
Cadenas de San Pedro. Esta fiesta era originariamente la de
dedicación de la iglesia del Apóstol, erigida en la Colina
Esquilina en el siglo cuarto. Un sacerdote titular de la
iglesia, Filipo, fue delegado papal al Concilio de Éfeso en
el año 431. La iglesia fue reconstruida por Sixto II (432) a
costa de la familia imperial Bizantina. La consagración
solemne pudo haber sido el 1 de agosto, o este fue el día de
la dedicación de la anterior iglesia. Quizá este día fue
elegido para sustituir las fiestas paganas que se realizaban
el 1 de agosto. En esta iglesia, aún en pié (S. Pietro en
Vincoli), probablemente se preservaron desde el siglo cuarto
las cadenas de San Pedro que eran muy grandemente veneradas,
siendo considerados como reliquias apreciadas los pequeños
trozos de su metal.
De tal modo, la iglesia desde
muy antiguo recibió el nombre in Vinculis, convirtiéndose la
fiesta del 1 de agosto en fiesta de las cadenas de San Pedro
(Duchesne, op. cit., 286 sqq.; Kellner, loc. cit., 216 sqq.).
El recuerdo de ambos Pedro y Pablo fue más tarde relacionado
con dos lugares de la antigua Roma: la Vía Sacra, en las
afueras del Foro, adonde se decía que fue arrojado al suelo
el mago Simón ante la oración de Pedro y la cárcel Tullianum,
o Carcer Mamertinus, adonde se supone que fueron mantenidos
los Apóstoles hasta su ejecución.
También en ambos lugares se
erigieron santuarios de los Apóstoles y el de la cárcel
Mamertina aún permanece en casi su estado original desde la
temprana época Romana. Estas conmemoraciones locales de los
Apóstoles están basadas en leyendas y no hay celebraciones
especiales en las dos iglesias. Sin embargo, no es imposible
que Pedro y Pablo hayan sido confinados en la prisión
principal de Roma en el fuerte del Capitolio, de la cual
queda como un resto la actual Carcer Mamertinus.
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