Testimonio de Martha Garay

Mi nombre es Martha Garay, soy viuda y tengo una hija que es Fraterna, soy diezmista de la Capilla Santa María de la Reconciliación.
Hace algún tiempo atrás cuando mi esposo enfermó, por razones de fuerza mayor dejé de asistir a mi capilla y en este tiempo también dejé de aportar mi diezmo. A pesar de ello y gracias al Señor, en el tiempo que mi esposo estuvo enfermo, nunca me faltaron recursos económicos para solventar los gastos para las terapias, diálisis, acupuntura, prótesis, y otros gastos que se presentaban, tampoco nunca me faltó para comer. Después de un tiempo regresé a mi capilla, y un día conversando con una buena amiga le comenté que yo no estaba aportando al diezmo y que me gustaría renovar mi compromiso con Dios, ella me aconsejó que retomara este compromiso ya que el Señor nunca me abandonó, porque Él siempre me ganó con su generosidad y sale a mi encuentro en todo momento, Él me llena cada día con su gracia y bendiciones. Creo que el diezmo es un compromiso que hemos adquirido con Dios y una forma de ser agradecidos por todo lo que recibimos de Él. ¡Gracias Señor!
 
Martha Garay Vda de Granados
Capilla Santa María de la Reconciliación.
 
 
Testimonio Eduardo Valdivia
Mi nombre es Eduardo Valdivia Pang, y es para mi un honor responder a la invitación para dar mi testimonio de vida en relación a la Pastoral del Diezmo, no sin antes agradecer a Dios nuestro Señor que nos eligió a mi esposa y a mi a integrar el Equipo de la Pastoral del Diezmo de la Parroquia Virgen de la Macarena, hace mas de 5 años. Es en este llamado que Dios se me manifiesta semana a semana en las Reuniones de Equipo, fortaleciendo la unión del equipo y haciendo maravillas en la vida de cada uno de nosotros.
El 11 de Octubre del año 2007, se presento en mi oficina el Jefe de Relaciones Industriales de la empresa en la cual trabajaba y me manifestó que solo trabajaría hasta esa quincena. Esta noticia me sorprendió, por lo inesperada y por lo rápido de mi salida. Sobretodo por que no tenia ahorro alguno y tenia muchas responsabilidades como son, alquiler, estudios de mi hija, y todos los gastos relacionados con la manutención de mi hogar. Mi esposa no trabajaba desde hacía más de 5 años.
Hable con la dueña del lugar donde vivía, para que me de la posibilidad de esperarme en el pago del alquiler y servicios y por motivos personales, me dio un tiempo prudencial para que desocupara el departamento. Es decir, en muy corto tiempo me quedaría sin trabajo y sin casa donde vivir.
Comente esta situación a los hermanos del Equipo de la Pastoral del Diezmo, a otro grupo de hermanos en Cristo con los cuales me reúno cada semana, y a mis hermanas, porque sabia que de ellos iba a recibir su apoyo y sobre todo sus oraciones para, con la Misericordia de Dios, poder salir de esta situación tan difícil. Esta prueba fue ocasión de que mi familia se uniera en oración y pusiéramos nuestras vidas en la Providencia del Señor.
Mi hermana, que casi nunca revisa el correo de Telefónica, me llama a los dos días y me manifiesta que había leído que yo tenía cierta cantidad de acciones por cobrar en Telefónica. Averigüe y realmente era verdad. Logre hacer efectivo estas acciones y obtener algún dinero. Aún con mis necesidades, entregue a la parroquia el aporte que acostumbraba dar por el DIEZMO. Con la Fe de que todo lo que tengo es porque El lo ha permitido.
Estaba en busca de un lugar donde vivir, y mis hermanos me propusieron vivir en la casa de mis padres, compartiendo la vivienda con mi hermano. Ya tenía algo de dinero y un lugar donde vivir. Pero en la casa de mis padres no había espacio para llevar mis cosas, las cuales tendría que ponerlas en el patio, a la intemperie, con el riesgo de su pronto deterioro. Tenia que construir un cuarto prefabricado en el patio de la casa para en ella ubicar mi cocina y comedor. Pero ¿Cómo hacerlo sin dinero? Mis hermanas, sin que yo les diga nada, en la quincena de noviembre me dieron algún dinero, sin pedirme devolución.
Un día a fines de noviembre, saliendo de la misa de las 8:00 a.m., se me acerca el guardián de la parroquia y me entrega un sobre, el cual tenía mi nombre. Me manifiesta que era de parte de algunos hermanos, los cuales no querían que supiera sus nombres. Abrí el sobre y encontré 300.00 soles.
Una amiga pobre, anciana ella, que ora mucho por nosotros, nos llama a la casa y le manifiesta a mi esposa que había gestionado con un sobrino sacerdote una donación para nosotros y que lo tenía en esos momentos. Nos entrego S/. 200.00 soles.
Cerca del día de Navidad, antes de una reunión con el Equipo de la Pastoral del Diezmo, el párroco de la iglesia me llama y me dice que desea conversar conmigo después de la reunión. Cuando me encuentro con él me manifiesta que lo que me va a entregar era de parte de algunos hermanos de la Parroquia, y que ore agradeciendo al Señor tanta Misericordia. Me entrega una bolsa con víveres, panetón, arroz, azúcar, leche y todo lo necesario para pasar una Navidad en familia. Esa Navidad, que yo pensaba iba a ser de lo más humilde, fue en realidad la más feliz de mi vida.
Ya se acercaba el día que tenia que desocupar el departamento, pero antes de mudarme tenia que construir el cuarto pre-fabricado. Su presupuesto era significativo. Decidimos molestar a algunos hermanos de la parroquia, con préstamos a largo plazo. Recibimos una respuesta gratificante de unos hermanos, a los cuales conocíamos poco tiempo, pero que habíamos concebido una muy buena amistad. Sin medir argumentos nos prestaron S/ 700.00. Con ello y con lo recibido anteriormente pudimos construir nuestro cuarto en el patio. Luego teníamos que pensar en la mudanza. ¿Con que dinero?
Pero la providencia del Señor es maravillosa. Un miembro del Equipo de la Pastoral del Diezmo nos brindó, sin ningún costo, la movilidad para nuestra mudanza y las cajas necesarias para embalar nuestras cosas.
Si hermanos, todo esto sucedió en el lapso de 4 meses. Luego de ello, un amigo ex compañero de trabajo me llamo para que me presentara a un trabajo. Me entrevistaron y obtuve el trabajo, con una remuneración mucho mayor a lo que ganaba anteriormente, lo que me permitió cumplir, en muy corto tiempo, con todas las deudas contraídas.
Así se manifestó el Señor en mi vida. Como no agradecer a Dios nuestro Señor por su inmensa Misericordia.
Que este testimonio, de este pecador y humilde servidor del Señor, sea una muestra de que el Señor nuestro Dios siempre esta a nuestro lado, velando por nosotros, y manifestando su Amor en las respuestas de hermanos en Cristo.
 
Eduardo Valdivia Pang
Parroquia Virgen de la Macarena
 
 
Testimonio Eusebio Chinga
 
Mi nombre es EUSEBIO FIDEL CHINGA MORE, pertenezco a la Parroquia MARIA MADRE DEL REDENTOR, la cual se encuentra ubicada en el AA.HH. Santa Rosa en el Callao. Soy coordinador de la Pastoral del Diezmo desde enero del año 2008. Participo en forma activa en mi parroquia desde el año 2000, año en que el Señor me marcó, a raíz de que fui enviado como misionero por mi párroco, a un pueblo lejano de la ciudad de Tacna, llamado Susapalla.
Antes de ser nombrado coordinador de la Pastoral del Diezmo, no era diezmista, solo daba mi ofrenda en las misas diarias o dominicales que asistía, pues creía que así cumplía como cristiano.
En una oportunidad antes de asistir a una de las misas dominicales, pues soy el monitor en la misa de 8 p.m. de los días domingo en mi parroquia, coloque en mi bolsillo monedas de 2 y 5 soles y me fui a misa.
En el momento en que invité a la feligresía para acercarse a dejar su ofrenda, en ese momento mentalmente le dije al Señor, lo que saque de mi bolsillo lo deposito en la canasta, pero mi alma astuta quería saber cuanto era lo que iba a dar, fue una sorpresa para mi que al introducir mi mano en mi bolsillo había sacado dos monedas de 5 soles, en ese instante se produjo en mi una lucha interna de segundos pues ya estaba a escasos centímetros de la canasta y para mí era mucho lo que iba a depositar, pero logré dominar ese bullicio interno y deposite lo que había sacado de mi bolsillo.
Esa experiencia fue valiosísima para mí. Tiempo después fui nombrado coordinador de la Pastoral del Diezmo a propuesta del responsable de la Pastoral de adultos y aceptada por mi párroco el P. JORGE ROOS.
Sin tener la experiencia de la Pastoral, me fui involucrando en las enseñanzas que recibimos los segundos martes de cada mes en el santuario de CARMEN DE LA LEGUA. He podido tomar conciencia de lo que significa el diezmo, y así seguir trabajando en esta pastoral en las comunidades, grupos juveniles y feligresía que se acercan a preguntar sobre ella.
Desde esa fecha soy diezmista y puedo experimentar que el Señor me bendice constantemente, en mi hogar, en mi trabajo, en mi labor pastoral y tampoco tengo carencias económicas. A parte de diezmar doy mi ofrenda porque se que todo lo que recibo viene de Dios.
Espero que este testimonio ayude a otros hermanos a tomar conciencia de la importancia de ser diezmista y cimentar la fe como acto de amor a los más necesitados.
 
Eusebio Fidel Chinga More

Parroquia María Madre del Redentor.
 

 

 
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